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Invernaderos: protección segura para tus plantas

Ya sean frutas frescas, hierbas aromáticas o tus propias hortalizas: con un invernadero podrás disfrutar durante muchos meses de ingredientes recién cosechados para cocinar o picar. En verano puedes cultivar en él variedades que necesitan calor, y en los meses fríos, dependiendo del modelo, sirve como lugar protegido para las plantas en macetas. Los invernaderos de aluminio, plástico, acero, paneles alveolares y otros materiales protegen tus plantas del viento fuerte, el granizo, las lluvias torrenciales y los cambios de temperatura.

Antes de comprar, vale la pena comparar bien: ¿de cuánto espacio dispones en el jardín, en la terraza o en el balcón? ¿Qué plantas quieres cultivar? ¿Y necesitas un invernadero pequeño para hierbas y plántulas o uno grande para tomates, pepinos y varios bancales de hortalizas?

Resumen de los tipos de invernaderos

Planifica la ubicación, el uso y el tamaño

Consejos de compra: material, ventilación y fijación

Plantar correctamente en el invernadero

¿Qué tipos de invernaderos hay?

Hoy en día, el vidrio se usa menos en los invernaderos pequeños, ya que el interior puede calentarse mucho y el material es relativamente pesado y caro. Por eso, para muchos aficionados a la jardinería, los modelos de aluminio, plástico, acero o paneles alveolares son la opción más práctica. La variante que más te convenga depende de si quieres mantener la flexibilidad o buscas un invernadero estable y duradero.

Invernadero de aluminio

Un invernadero de aluminio es una buena opción si quieres cultivar verduras, hierbas o plántulas con regularidad. Son habituales los modelos con paneles alveolares, ya que ofrecen un buen rendimiento lumínico, acumulan calor y, al mismo tiempo, son más ligeros que el vidrio. Además, el aluminio no se oxida, es fácil de mantener y lo suficientemente estable como para un uso duradero en el jardín.

Para las plantas delicadas, las ventanas de techo o los abridores automáticos de ventanas son especialmente prácticos. Las piezas de repuesto y los complementos también son importantes: con accesorios para invernaderos como pinzas para invernaderos o placas de cámara hueca, puedes mantener o ampliar tu invernadero según sea necesario.

Invernadero de plástico

Un invernadero de plástico es especialmente recomendable si buscas un invernadero económico y flexible. Es ideal para el cultivo estacional, el enraizamiento de plántulas o como simple protección contra la lluvia y el viento. Sin embargo, en comparación con los invernaderos fijos, el plástico es menos estable y no aísla tan bien. Para ubicaciones ventosas o si quieres que dure el mayor tiempo posible, un modelo fijo suele ser la mejor opción.

Invernadero para tomates

Un invernadero para tomates protege las plantas de la humedad directa y crea un clima cálido gracias al efecto invernadero. Esto favorece el crecimiento y la maduración de los frutos. Es especialmente importante que haya una buena ventilación, ya que a los tomates les gusta el calor, pero no el aire húmedo y estancado de forma permanente.

Si quieres cultivar varias plantas de tomate, debes asegurarte de que haya suficiente altura y espacio para los soportes. Así, las plantas crecerán mejor y te resultará más fácil acceder a ellas para podarlas, regarlas y cosecharlas.

Invernadero de balcón y miniinvernadero

Si solo tienes un jardín pequeño, una terraza o un balcón, lo ideal es un invernadero de balcón o un miniinvernadero. Estos pequeños invernaderos son ideales para cultivar hierbas aromáticas, lechugas, fresas o plántulas. Muchos modelos aprovechan bien la altura con varios estantes y ocupan muy poco espacio.

Bancales de semillero y bancales elevados con cubierta

Los bancales de semillero o cultivos elevados con cubierta son perfectos para cultivar plantitas y empezar antes la temporada de jardinería. Ocupan menos espacio que un invernadero grande y son especialmente prácticos para lechugas, rábanos, hierbas y hortalizas pequeñas.

Ubicación, uso y tamaño del invernadero

Si quieres comprar un invernadero, primero deberías hacerte las siguientes preguntas: ¿Dónde hay sol y, al mismo tiempo, está lo más protegido posible del viento? ¿Qué plantas quieres cultivar? ¿Y cuánto espacio necesitas realmente? La ubicación es importante para que tus plantas reciban la luz y el calor de forma óptima. Lo ideal es un lugar soleado con algo de protección contra el viento fuerte.

Lo ideal es que la cumbrera de un invernadero independiente esté orientada en dirección este-oeste. Los invernaderos adosados o de apoyo se orientan idealmente hacia el sur para que reciban la mayor cantidad de luz posible.

¿Qué tamaño necesito?

El tamaño adecuado depende de cómo quieras usar tu invernadero. Para hierbas, lechugas o plántulas sueltas, suele bastar con un invernadero pequeño. Si quieres cultivar tomates, pepinos, pimientos o varias variedades de hortalizas, deberías prever más superficie y suficiente altura. Además, un invernadero grande te ofrece más libertad de movimiento a la hora de regar, cuidar y cosechar.

  • Balcón o terraza pequeña: Invernadero de balcón, miniinvernadero o invernadero estrecho de plástico
  • Jardín pequeño: Invernadero compacto para hierbas, lechugas y plántulas
  • Cultivo de hortalizas para varias personas: modelo más grande con suficiente superficie y altura
  • Tomates, pepinos y pimientos: calcula suficiente altura, profundidad y espacio para los soportes

Desde el punto de vista ergonómico, un invernadero puede ser tranquilamente unos 50 cm más alto que tú. Para tomates, pepinos y cultivos similares, en el texto original se menciona un tamaño mínimo recomendado de unos 3 x 4 m y una altura en el punto más alto de unos 2 m. Si tu espacio es limitado, también puede ser una buena idea un modelo más pequeño, siempre y cuando la ventilación, la distancia entre plantas y el cuidado sigan siendo posibles.

Consejos de compra: ¿En qué debes fijarte al elegir un invernadero?

Antes de comprar, deberías comparar el material, la estabilidad, la ventilación, la fijación y el uso que le vas a dar. Para el cultivo ocasional en primavera y verano, suele bastar con un sencillo invernadero de plástico. Si quieres usar tu invernadero de forma intensiva cada año, un modelo fijo de aluminio y paneles de cámara hueca suele ser más duradero y cómodo.

¿Invernadero de plástico o invernadero fijo?

Un invernadero de plástico es la opción adecuada si quieres mantener la flexibilidad y empezar con un presupuesto ajustado. Por lo general, se monta rápidamente y es ideal para cultivos de temporada. Un invernadero fijo es más estable, está mejor aislado y es más adecuado para un uso regular en el jardín.

  • Invernadero de plástico: económico, flexible y ideal para el cultivo de temporada
  • Invernadero fijo: más estable, duradero y cómodo para un uso frecuente
  • Invernadero de aluminio: fácil de mantener, inoxidable y ideal para un uso duradero
  • Invernadero de balcón: ocupa poco espacio, ideal para hierbas, lechugas y plántulas

¿Qué invernadero es adecuado para los tomates?

Para los tomates es ideal un invernadero específico que proteja las plantas de la lluvia y, al mismo tiempo, permita una buena ventilación. Los tomates se benefician del calor, pero son sensibles a la humedad constante en las hojas. Por eso, asegúrate de que haya ventanas, puertas o aberturas de ventilación para que el aire pueda circular.

Si vas a tener varias plantas de tomate, el invernadero no debe estar demasiado apretado. Dejar suficiente espacio entre las plantas ayuda a que la humedad se elimine mejor y facilita el cuidado.

¿Qué hay que tener en cuenta con la ventilación?

Con un invernadero creas un clima protegido para tus plantas tanto en verano como en las estaciones de entretiempo. Al mismo tiempo, el interior puede calentarse rápidamente debido al efecto invernadero. En el texto original se menciona una temperatura óptima de unos 30 grados centígrados. Si hace mucho más calor, deberías ventilar.

Las ventanas de techo, las puertas o las aberturas laterales son importantes para que pueda salir el aire caliente. Los abridores automáticos de ventanas son especialmente prácticos si no puedes controlarlo tú mismo en todo momento. También es importante regar con regularidad, ya que las plantas del invernadero pueden necesitar agua más rápidamente.

¿Cómo se fija un invernadero?

Un invernadero debe estar estable y seguro para que no se desplace con el viento o una tormenta. Los pequeños invernaderos de plástico suelen fijarse con piquetas, cuerdas tensoras o anclajes al suelo. Un invernadero fijo de aluminio queda especialmente seguro si se monta sobre una base para invernadero.

El suelo debe ser llano, resistente y, a ser posible, protegido del viento. En los modelos más grandes, es recomendable una base, ya que aumenta la estabilidad y protege el armazón. En balcones o terrazas, comprueba además si el invernadero se puede fijar de forma segura.

Plantar en el invernadero: ¿cuándo planto cada hortaliza?

Para plantar, puedes usar tierra para invernadero ya preparada o tierra para hortalizas. También puedes usar tierra normal para plantar con abono. Lo importante es que la tierra esté bien aireada. Así, el agua se distribuye mejor, las plantas reciben un riego más uniforme y se evita el encharcamiento.

Si quieres abonar tu invernadero, puedes usar materiales naturales como mantillo de corteza o tierra de coco. Estos liberan nutrientes y favorecen un crecimiento saludable de las plantas. Para ideas de plantación flexibles en el jardín, en la terraza o en el invernadero, también son adecuadas macetas.

En primavera, planta verduras de crecimiento rápido y resistentes al frío, como canónigos, lechuga de hoja, rúcula, rábanos o rábano. A partir de marzo, dependiendo de las condiciones, se pueden sembrar a semillero hierbas, espinacas, acelgas, tomates o calabazas.

A partir de mayo, planta en el invernadero hortalizas que necesiten calor y que se cosechen a finales de verano. Entre ellas están los tomates, las berenjenas, los pimientos, los pepinos, los melones o los calabacines. A partir de junio, a menudo podrás cosechar las primeras lechugas y hierbas y volver a plantar en el espacio que quede libre, por ejemplo, con judías de espaldera o endibias de invierno.

A partir de septiembre, son adecuadas las cosechas de otoño y las siembras tardías, como rábanos, zanahorias y lechugas. En los meses de invierno, a partir de octubre, normalmente ya no se vuelve a plantar en el invernadero. Puedes aprovechar el espacio libre para proteger las plantas en macetas del jardín o del balcón.

Después de comprar un invernadero: ¿qué temperatura puede alcanzar en su interior?

Con un invernadero creas el ambiente adecuado para el crecimiento de tus plantas. Lo ideal es que la temperatura no sea demasiado alta de forma permanente. Como referencia, se recomienda una temperatura de unos 30 grados centígrados. Especialmente en verano, debes asegurarte de que no se supere mucho la temperatura máxima.

Si hace demasiado calor, debes ventilar tu invernadero. Las prácticas ventanas de techo, puertas o sistemas automáticos de apertura de ventanas ayudan a regular la temperatura. Debido al efecto invernadero, también debes regar con regularidad y asegurarte de que el suministro de agua sea constante.

Elegir el invernadero adecuado

El invernadero adecuado depende del espacio del que dispongas, de tus plantas y del uso que le vayas a dar. Para balcones y espacios reducidos, los miniinvernaderos o los de balcón son muy prácticos. Para empezar de forma económica, lo mejor es un invernadero de plástico, mientras que uno de aluminio con paneles alveolares ofrece más estabilidad y comodidad. Si quieres cultivar sobre todo tomates, asegúrate de que tenga suficiente altura, protección contra la lluvia y buena ventilación.

Si comparas el tamaño, la ubicación, el material, la ventilación y la fijación antes de comprar, encontrarás un invernadero que se adapte a tu día a día en el jardín y proteja tus plantas de forma fiable. Para el cuidado, el montaje y las tareas relacionadas con tu invernadero, te resultarán útiles herramientas de jardinería, mientras que un cobertizo para herramientas te ofrece espacio de almacenamiento adicional para herramientas, tierra, macetas y accesorios.